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domingo, 21 de diciembre de 2014

Encender la llama de la pasión: metáfora, analogía y modelo mental para la seducción


Aquí la metáfora del fuego es muy buena en el sentido en que en un principio se trata de “encender la llama” asegurándose de que existen las condiciones favorables iniciales para que la llama se encienda, que en el caso de la seducción pueden ser por ejemplo la confianza, la comodidad, la complicidad, etc.
Habiendo los elementos necesarios, se necesita cierta “fricción” para encender la flama: una chispa de lo que muchos llaman “tensión sexual”. Muchas veces, si las condiciones son favorables, una chispa es todo lo que se necesita.

Pero la analogía se puede llevar más lejos: una vez que el fuego está encendido es común que muchas personas se olviden de alimentarlo y mantenerlo vivo.

De manera similar que la flama de una fogata, el fuego de una pasión necesita alimentarse para crecer y mantenerse vivo. Siempre y cuando se le alimente y se proteja de que las condiciones no dejen de ser favorables para el fuego, este seguirá creciendo, de manera análoga al deseo.

Las condiciones favorables se necesitan mantener constantemente desde el principio hasta el final si queremos mantener viva la llama, sin embargo la actitud en ambas situaciones es diferente. A la hora de encender el fuego lo que buscamos es crear algo muy pequeño pero a la vez poderoso y luego permitirle crecer mientras que a la hora de mantener una llama lo que buscamos es protegerla en caso necesario (aunque es más resistente que al principio) y alimentarla.

También podemos comparar las pasiones y las emociones al fuego en tanto que si no se les pone un límite, si no se encauzan, pueden pasar fácilmente de algo cálido y agradable a un verdadero problema.

Pero hablando en términos menos metafóricos, ¿cómo crear esa chispa?

Obviamente es necesario tener “madera” que quemar, tener un deseo que alimente el fuego. El mismo deseo con el que se mantendrá vivo y caliente, brillando potentemente con pasión.

Cuidado con no quemarte.

Entonces, ¿qué es el deseo?


En pocas palabras y lo más simple posible, el deseo es lo que sientes cuando quieres algo... con mucha fuerza... y en este caso por lo general se refiere a querer hacer alguna clase de travesura con una chica en particular... o cómo dice un poema que leí en algún muro pintado “no te traigo flores pero de veras cómo te traigo ganas”.

Y en ese caso ¿cómo despertar el deseo en ella?


Por un lado, la palabra clave es “curiosidad”. La curiosidad y el deseo van frecuentemente de la mano (y luego desaparecen de la fiesta). Si puedes despertar su curiosidad tienes más de la mitad del camino ya andado. Parte del truco está en aprender a “guiar su imaginación” y eso significa que necesitas tener una buena imaginación. ¿Suena raro?

Si puedes estimular la curiosidad y la imaginación de una mujer entonces puedes estimular su deseo... y el deseo es precisamente lo que alimenta el fuego de la pasión. Eso y no tenerle miedo a un poco de tensión sexual.

Sin embargo cada persona es única, lo que significa que lo que se necesita para cada mujer es diferente (y es parte de lo que hace que sea tan interesante).

Parte del secreto está en que, para estimular el cuerpo de una mujer necesitas estimular primero su mente. Muchas mujeres consideran que un hombre divertido es sexy... ¿tendrá alguna relación?

Dicho de otra manera: el sexo aburrido no es excitante. Aunque por supuesto, no existe una respuesta “simple” a esta pregunta de “cómo encender la llama” ya que depende mucho de cada situación pero posiblemente ya te vas dando una idea... puedes empezar por estimular su imaginación y buscar tensión sexual.

Realmente no hay una sola manera, sino más bien existen muchas maneras.

Parte de mantener la llama tiene que ver precisamente con que existan muchas maneras de excitar a una mujer.


Y aquí es importante notar que algunos piensan que excitar a una mujer de manera natural es algo que sucede espontáneamente, por sí sólo y sin que tengas que hacer nada. Existe una diferencia entre natural y espontáneo. 

Excitar a una mujer es algo que puedes hacer de manera deliberada.
"A ver, según el manual tengo que estimular aquí por cinco minutos y luego meto esto ahí... ¿dónde se supone que hay que poner esta cosa?"

De hecho mientras más lo haces de manera deliberada mejor aprendes a hacerlo... sin que por ello deje de ser algo natural.


Para darte un ejemplo piensa en servir un vaso de agua. El hacerlo de manera natural es como la mayoría de las personas lo hacen, utilizando la fuerza de gravedad para hacer que el agua entre dentro del vaso. Servir el vaso de manera natural no significa que el vaso se sirva sólo. ¿Ves la analogía?

Hacerlo de manera natural es aprovechar las energías, fuerzas y tendencias naturales... como la electricidad que aprovecha la fuerza electromagnética para hacer toda clase de efectos útiles e interesantes. De la misma manera, cuando conoces las energías y fuerzas psíquicas de una persona, es más fácil utilizar esas energías de manera natural. Por ejemplo, a la mayoría de las personas la mejor manera de pedirles que hagan algo simple como abrir la ventana es de manera amable, sin embargo hay personas a quienes se les tienen que exigir las cosas o pedir de manera desagradable para que las hagan.

De la misma manera en que el fuego brilla y calienta por sí mismo, naturalmente, y nosotros sólo necesitamos encargarnos de que existan las condiciones necesarias para que el fuego arda por sí mismo.

Tu capacidad para hacer que ella desee algo que vas a hacer y que le va a producir placer (y de ahí la importancia de estimular su curiosidad e imaginación) te permite hacer que con sólo una “chispa” puedas tener toda una fogata... y mantener el fuego ardiendo cálida y agradablemente por largo tiempo, siempre y cuando te asegures de que las condiciones siguen siendo favorables.




sábado, 31 de marzo de 2012

Crueldad femenina (errores de seducción)

Academia de Seducción -- La crueldad femenina
Algunos hombres no entienden. A otros les gusta. Otros incluso no saben que pudieran haberlo hecho de otra manera.

En realidad las mujeres sólo son crueles con los hombres que se dejan, entonces, ¿de quién es la culpa?

Lo que sucede es que algunos hombres tienen en la cabeza (no se de qué manera esa idea llegó ahí) una voz que les dice: "mientras más patético seas, más probabilidades tienes de gustarle". Como si estuvieran tratando de seducir dando lástima... y da risa porque las mujeres no buscan juguetes sexuales... y cuando los buscan los compran y les ponen pilas y los guardan en un cajón. Y en ese caso prefieren los que vibran.

Si eres un hombre, no necesitas hacer todo lo que ella te dice para poder gustarle. Al contrario. Si haces todo lo que te dice lo único que le estás demostrando es que no te respetas a ti mismo y si no te respetas a ti mismo... ¿cómo quieres que ella te respete?

Por supuesto, existen todo tipo de juegos y juegos para todos los gustos. La cosa es que si realmente quieres jugar a esos juegos, primero tienes que aprender a excitar a las mujeres. Y no tiene nada que ver con métodos de seducción o palabras mágicas para excitarlas. No se trata tampoco de aprenderse frases de memoria que se le ocurrieron a otra persona.

Quizá te suene raro pero tienes que lograr gustarle y seguir siendo tú mismo.

Y me dirás: "yo he sido yo mismo hasta ahora y no me ha servido de nada". Y lo que sucede es que necesitas aprender a ligar y a excitar a las mujeres.

Es un poco como aprender a hablar o como aprender a caminar. Cuando aprendes a caminar no dejas de ser quién eres ni te aprendes métodos de memoria...

Cuando aprendes a caminar, te tropiezas y te caes. ¿Conoces a algún niño que tenga miedo a caminar?

Y sin embargo hay hombres que tienen miedo a las mujeres. Y dicen que es hereditario. Qué excusa más tonta, sobre todo porque lo leyeron en algún libro y pensaron "es cierto" sin darse cuenta, sin poner en duda por lo menos un segundo la veracidad de esa creencia.

Y luego dicen que algunos hombres nacen siendo naturalmente seductores. ¿Acaso algún niño nació sabiendo caminar?